¿Cómo se clasifican las cafeterías?
Si estás valorando abrir un nuevo establecimiento, conocer cómo se clasifican las cafeterías de forma oficial no es solo una cuestión administrativa. Afecta a tu propuesta gastronómica, a la inversión en equipamiento, a la imagen del local y, por supuesto, al cumplimiento normativo. Analizamos cómo se clasifican las cafeterías en España y qué implica cada categoría desde el punto de vista técnico y operativo.
¿Cómo se clasifican las cafeterías? El contexto español
En el contexto español, la clasificación de las cafeterías está regulada históricamente por la Orden de 18 de marzo de 1965. Por ella se aprueba la Ordenación Turística de Cafeterías, desarrollando el Decreto 231/1965, de 14 de enero. Este fue aprobado por el Estatuto Ordenador de las Empresas y de las Actividades Turísticas Privadas.
Aunque hoy las competencias están transferidas a las Comunidades Autónomas, esta norma sigue siendo la base de la clasificación en categorías de “tazas”. Esta clasificación debe figurar claramente en el exterior del establecimiento. También en la documentación comercial, en las cartas y en las facturas, mediante el distintivo correspondiente (tazas).
En España, las cafeterías se clasifican en tres categorías oficiales:
- Categoría especial (tres tazas).
- Primera categoría (dos tazas).
- Segunda categoría (una taza).
Las competencias autonómicas y municipales
Aunque la Orden de 18 de marzo de 1965 establece la clasificación tradicional en tres categorías, hoy en día las competencias en materia de turismo y hostelería están transferidas a las Comunidades Autónomas. Esto quiere decir que la autoridad turística competente autonómica es la encargada de autorizar la apertura y fijar la categoría. Si procede, también debe revisarla en función del estado de las instalaciones y del servicio prestado.
Además, esto significa que puede haber diferencias en los requisitos específicos. También que algunas comunidades hayan actualizado o adaptado la normativa general.
A nivel municipal, además de la clasificación turística por “tazas”, muchos ayuntamientos utilizan categorías administrativas. Se trata de C1, C2 o C3 para regular las licencias de actividad en hostelería. Estas siglas no hacen referencia al nivel de calidad del establecimiento, sino al tipo de actividad y al grado de elaboración culinaria permitido. Esta clasificación influye directamente en los requisitos técnicos del local, la inversión necesaria y los trámites administrativos.
De forma general, este sería su significado:
- C1 corresponde a bares o cafeterías sin cocina (solo bebidas y productos sin elaboración).
- C2 a bares o cafeterías con cocina sencilla (bocadillos, platos combinados, tapas).
- C3 a restaurantes con cocina completa y mayor infraestructura técnica, incluyendo normalmente salida de humos obligatoria.
Cafetería de categoría especial (tres tazas)
La cafetería de categoría especial representa el nivel más alto dentro de la clasificación oficial. Está pensada para establecimientos que ofrecen un servicio cuidado, instalaciones completas y una oferta gastronómica acorde a un posicionamiento superior.
Requisitos mínimos principales:
- Entrada independiente para clientes y personal de servicio.
- Guardarropa.
- Teléfono, calefacción y refrigeración.
- Servicios sanitarios independientes para señoras y caballeros, con agua caliente y fría.
- Decoración y mobiliario acordes al rango del establecimiento.
- Cubertería, vajilla y cristalería de gran calidad.
- Cafetera “express”, fuente de soda, plancha y cámara frigorífica.
- Office con fregaderos y zona de almacén.
- Vestuarios y aseos independientes para el personal masculino y femenino.
- Personal uniformado y suficiente para garantizar un servicio rápido y eficiente.
En cuanto a la oferta gastronómica, la normativa exige un mínimo de seis platos combinados, distribuidos con base en pescado, carne y huevos. Además, deben ofrecer el denominado “plato combinado turístico” en tres variantes (huevos, pescado y carne), incluyendo pan, bebida y postre o café.
Desde una perspectiva estratégica, esta categoría implica:
- Mayor inversión en instalaciones y equipamiento.
- Posicionamiento más premium.
- Exigencia de mayor control en calidad de servicio y presentación.
Para los profesionales de hostelería, optar por la categoría especial significa apostar por una experiencia diferencial y una mayor percepción de valor.
Cafetería de primera categoría (dos tazas)
La cafetería de primera categoría (dos tazas) se sitúa en un nivel intermedio, combinando exigencias técnicas relevantes con mayor flexibilidad que la categoría especial.
Requisitos mínimos principales:
- Entrada independiente para clientes o, en su defecto, control del acceso de proveedores en horario de servicio.
- Teléfono y calefacción.
- Servicios sanitarios independientes para señoras y caballeros, con agua caliente y fría.
- Cubertería, vajilla y cristalería de calidad.
- Cafetera “express”, fuente de soda, plancha y cámara frigorífica.
- Fregaderos y local de almacén.
- Vestuarios y servicios sanitarios independientes para el personal.
- Personal uniformado y adecuado al volumen de servicio.
En este caso, la carta debe incluir al menos cuatro platos combinados con base en pescado, carne, fiambres o huevos. También es obligatorio ofrecer el “plato combinado turístico” en dos variantes.
Para muchos negocios en España, esta categoría es la más equilibrada: permite ofrecer una propuesta gastronómica atractiva, mantener estándares de calidad elevados y controlar mejor la inversión inicial.
Desde el punto de vista operativo, es ideal para:
- Cafeterías con servicio de desayunos y comidas sencillas.
- Locales en zonas urbanas con alta rotación.
- Negocios que buscan posicionarse por calidad sin asumir el coste estructural de una categoría especial.
Cafetería de segunda categoría (una taza)
La cafetería de segunda categoría (una taza) es la categoría básica dentro de la clasificación oficial. Esto no implica menor profesionalidad, pero sí menos exigencias estructurales.
Requisitos mínimos principales:
- Teléfono.
- Servicios sanitarios independientes para señoras y caballeros.
- Cubertería inoxidable.
- Vajilla y cristalería en buen estado.
- Cafetera “express” y plancha.
- Cámara frigorífica y fregaderos.
- Barra o mostrador adecuado a la capacidad del establecimiento.
- Personal uniformado y suficiente para un servicio eficaz.
En cuanto a la oferta, deben incluir al menos tres platos combinados con base en carne, fiambre o huevos, además de una variante del “plato combinado turístico”.
Esta categoría suele ser habitual en:
- Cafeterías de barrio.
- Establecimientos con enfoque en desayunos, meriendas y consumo rápido.
- Negocios con inversión más ajustada o menor superficie.
Es importante destacar que, aunque los requisitos sean menores, siguen siendo obligatorios aspectos como:
- Publicidad clara de precios (en interior y exterior).
- Precios globales con impuestos incluidos.
- Entrega de justificante de pago si el cliente lo solicita.
- Disponibilidad de libro oficial de reclamaciones.
- Cumplimiento de normas de higiene, ventilación y seguridad contra incendios.

Tipos de cafeterías según el modelo de negocio
Más allá de la clasificación oficial por categorías, existen distintos modelos de cafetería que responden a públicos y objetivos comerciales diferentes. Elegir el formato adecuado es una decisión estratégica. Esta influye en la inversión, el ticket medio y el posicionamiento del establecimiento.
Cafetería tradicional
Es el formato clásico de barrio: servicio principalmente en barra, oferta de cafés, refrescos y platos combinados o aperitivos sencillos. Se orienta a un público habitual que valora la rapidez, la cercanía y precios competitivos. Es un modelo estable y con rotación alta, especialmente en zonas residenciales o de paso.
Cafetería de especialidad
Enfocada en la calidad del café como eje central del negocio. Trabaja con granos seleccionados, distintos orígenes y métodos de extracción como espresso, V60, prensa francesa o cold brew. Suele contar con baristas formados y se dirige a un cliente que busca experiencia, trazabilidad y diferenciación en producto.
Cafetería temática
Se apoya en un concepto creativo definido (cine, música, arte, cultura pop, estética vintage, etc.) donde la ambientación es parte esencial de la propuesta de valor. El consumo no se basa solo en el producto, sino en la experiencia. Es un modelo interesante en zonas con alto tránsito o público turístico.
Cafetería restaurante
Combina el servicio ágil de cafetería con una oferta gastronómica más amplia, incluyendo menús del día o carta más elaborada. Permite trabajar varias franjas horarias (desayunos, comidas y meriendas), optimizando la rentabilidad del local y ampliando el público objetivo.
Cafetería y pastelería
Especializada en bollería y repostería, muchas veces de elaboración propia. Aquí el café actúa como complemento de una propuesta dulce potente. Se trata de un modelo muy atractivo para zonas comerciales y para captar consumo en desayunos y meriendas, con un ticket medio interesante si se apuesta por producto artesanal.
Cafetería bar
Integra la oferta habitual de cafetería con bebidas alcohólicas, especialmente en horario de tarde-noche. Este tipo de cafeterías son frecuentes en entornos urbanos con demanda de ocio. Además, permiten ampliar horarios y márgenes, siempre que la licencia municipal lo permita.
Cafetería coworking
Un concepto en crecimiento que combina restauración con espacios preparados para trabajar: mesas amplias, enchufes, buena conexión wifi y zonas de reunión. Está orientada a profesionales freelance, estudiantes o equipos pequeños que buscan un entorno flexible fuera de la oficina.
Cafetería librería
Fusiona el consumo de café con la venta o lectura de libros. Ofrece un ambiente tranquilo y acogedor, ideal para públicos que buscan permanencia prolongada en el local. Es un modelo basado en experiencia y fidelización más que en rotación rápida.
En definitiva, entender cómo se clasifican las cafeterías en España es clave para cumplir la normativa vigente y definir correctamente el posicionamiento de tu negocio. Y es que la categoría elegida impacta en instalaciones, oferta gastronómica, inversión y percepción de calidad. Por ello debe alinearse tanto con la legislación autonómica como con tu estrategia empresarial.

