Qué tipos de vermut hay y cuál es su origen de esta bebida
El vermut ha dejado de ser una costumbre del pasado para volver a ocupar un lugar protagonista en bares y terrazas. En España, pedir cualquiera de los tipos de vermut a mediodía vuelve a ser una escena habitual, especialmente acompañado de encurtidos, conservas o tapas clásicas. Aunque su consumo está más arraigado en algunas regiones, hoy forma parte de la cultura del aperitivo en todo el país.
Más allá de su creciente popularidad, el vermut sigue generando interés por la diversidad de estilos que presenta, las diferencias organolépticas entre sus variedades y el origen histórico de una bebida estrechamente vinculada al aperitivo. Para comprender su evolución y su relevancia actual, es necesario partir de su contexto histórico.
¿Cuál es el origen del vermut? De Europa central a Italia y España
La palabra vermut procede del término alemán wermut, que significa ajenjo. Esta es una de las plantas aromáticas más características en la elaboración de esta bebida. A partir de una base de vino, se incorporan hierbas, especias, raíces, flores y extractos botánicos. Todo ello aporta un perfil aromático, amargo, dulce y especiado.
Aunque el uso de vinos macerados con hierbas se remonta a épocas antiguas, el vermut moderno se asocia a Italia, especialmente al siglo XVIII. Se atribuye su desarrollo a Antonio Benedetto Carpano, quien popularizó una fórmula elaborada con vino, azúcar, alcohol y una mezcla de botánicos. A partir de ahí, su producción comenzó a extenderse. Pronto se convirtió en una bebida muy apreciada en el aperitivo italiano.
Casi un siglo después, en España se dio a conocer en 1884 con la marca Vermouth Yzaguirre. Estas bodegas centenarias de Cataluña continúan fabricando esta famosa bebida a partir de una combinación de más de 80 hierbas y especias. Esta marca se encuentra entre los mejores vermús de supermercado que puedes encontrar hoy en día.
¿Qué relación tiene el vermut con el aperitivo?
En nuestro país, el vermut está estrechamente vinculado al mediodía y al ritual previo a la comida. Tomarlo antes de comer, acompañado de una tapa permite apreciar mejor sus matices aromáticos y su carácter ligeramente amargo.
Ciudades como Madrid han contribuido a mantener viva esta costumbre en tabernas, bares clásicos y locales especializados. Aun así, la conocida como la capital del vermú es Reus, donde Joan Gil lo registró en 1892. Pronto en la ciudad catalana aparecieron más de 50 marcas de esta bebida.
Hoy, el vermut vive una nueva etapa de popularidad. A la tradición se suma la innovación: nuevas elaboraciones, reinterpretaciones regionales y una creciente presencia en coctelería y restauración, a través de cartas de aperitivos cada vez más completas.
¿Cómo se sirve el vermut?
El vermut suele servirse en vaso o copa, con hielo y algún elemento que realce sus aromas, como una rodaja de naranja, de limón o una aceituna. También hay quien lo prefiere con sifón, una opción clásica que suaviza su intensidad y lo hace más refrescante.
En cuanto al acompañamiento, lo más habitual es tomarlo con aperitivos salados y de sabor intenso. Entre los clásicos destacan los boquerones en vinagre, las aceitunas, las gildas, los mejillones, las anchoas o algunas conservas del mar. Esta combinación ayuda a equilibrar el dulzor, el amargor y el carácter herbal de la bebida.

¿Qué tipos de vermut existen?
Cuando hablamos de tipos de vermut, debemos tener en cuenta que pueden diferenciarse por el tipo de vino base, la cantidad de azúcar, la selección de hierbas y especias, el nivel de amargor o incluso el tiempo de crianza. Todo ello influye en su color, aroma y sabor.
Aunque hoy existen versiones muy innovadoras elaboradas con distintas variedades de uva o ingredientes locales, los tipos de vermut más conocidos y consumidos siguen siendo cuatro: rojo, blanco, rosado y seco.
Vermut rojo
El vermut rojo es probablemente el más popular en España y uno de los más reconocibles para el consumidor. Su color suele deberse al uso de caramelo o a la combinación de ingredientes que aportan tonos más oscuros. En nariz y en boca predominan las notas especiadas, herbales y ligeramente dulces.
Dentro de los distintos tipos de vermut, el rojo suele ofrecer un equilibrio muy agradable entre dulzor y amargor, por eso es tan habitual en bares y aperitivos tradicionales. En España tiende a ser menos amargo que algunas versiones italianas, lo que lo hace especialmente accesible para quienes buscan un perfil redondo y fácil de beber.
Vermut blanco
El vermut blanco destaca por un perfil más suave, delicado y aromático. Aunque muchas personas piensan que es más azucarado que el rojo, en realidad su sensación de dulzor suele deberse a una menor presencia de hierbas amargas y a un protagonismo mayor de notas cítricas, florales o avainilladas.
Entre los principales tipos de vermut, el blanco suele asociarse a un estilo más fresco y elegante. Ha tenido gran tradición en Francia y después se extendió a otros mercados, donde ganó popularidad tanto en el aperitivo como en la coctelería.
Vermut rosado
El vermut rosado es menos habitual, pero cada vez despierta más interés entre quienes buscan propuestas diferentes. Su color suele lograrse mediante la combinación de vinos blancos y tintos o a partir de métodos específicos de elaboración que aportan ese tono rosado tan característico.
Dentro de los distintos tipos de vermut, el rosado ocupa una posición más innovadora y visual. Suele presentar un carácter afrutado, amable y algo más moderno en su planteamiento. Esto lo convierte en una opción atractiva para públicos que buscan alternativas al vermut tradicional.
Vermut seco
El vermut seco se distingue por ser menos dulce y por ofrecer un perfil más amargo, limpio y herbal. Es una de las variedades más apreciadas en coctelería. Su estructura aromática combina muy bien con otras bebidas espirituosas y permite crear mezclas más sofisticadas.
Si hablamos de tipos de vermut, el seco es el que suele asociarse a un público que busca sabores menos golosos. Sus aromas pueden incluir notas herbáceas, especiadas e incluso matices frutales, dependiendo de la receta y los botánicos utilizados.
Otros tipos de vermut y nuevas elaboraciones
Además de las variedades más conocidas, el mercado actual ofrece nuevas interpretaciones del vermut elaboradas con uvas y estilos regionales muy diversos. En España pueden encontrarse vermuts elaborados con variedades como tempranillo, albariño o Pedro Ximénez. También versiones que incorporan ingredientes locales, cítricos mediterráneos o vinos espumosos.
Esta evolución demuestra que el vermut no solo mantiene su esencia histórica, sino que también sabe adaptarse a las nuevas tendencias de consumo. Por eso, al hablar de tipos de vermut, ahora pensamos también en elaboraciones más innovadoras.
En resumen, conocer los distintos tipos de vermut es una oportunidad real para mejorar la oferta del local. También para aumentar el ticket medio en la franja del aperitivo. Incorporar una selección bien pensada de vermut rojo, blanco, rosado o seco permite adaptarse a diferentes perfiles de cliente.
Además, el vermut es un producto con gran valor percibido, buena versatilidad y fácil maridaje con tapas, conservas y encurtidos. Esto lo convierte en una herramienta comercial muy interesante para generar rotación y diferenciación. Apostar por esta bebida puede ayudar a posicionar mejor el local y a sacar mayor rentabilidad a uno de los momentos de consumo más estratégicos del día.
