¿Whisky irlandés o escocés? ¿Cuál es mejor?
¿Whisky irlandés o escocés? ¿Whisky de malta o blended scotch? No se trata de marketing o de competencia entre ambas regiones, realmente estos dos tipos de whisky se elaboran de forma diferente e, incluso, cuentan con ingredientes diferentes, por no hablar de la madera de las barricas en las que reposan.
Está claro que no saben igual, y por eso te recomendamos utilizar un tipo distinto de whisky según las mezclas que quieras preparar. Naturalmente, existen otros whiskys, como el whisky Bourbon de Estados Unidos o el Rye de Canadá. Pero, por tradición, la clasificación principal es la de Scotch o Irish.
¿Whisky irlandés o escocés? Comparativa
Además, existe un debate muy común entre los amantes del whisky acerca de cuál de los dos estilos es superior. Más allá de preferencias personales, lo cierto es que las diferencias en materias primas, métodos de destilación y envejecimiento influyen notablemente en el perfil final de cada botella.

Whisky escocés, un sabor intenso
La característica principal del scotch whisky es el sabor particular que le confiere su maduración en barricas de roble escocés. Principalmente, se distinguen varios tipos de este whisky:
- El blended scotch está elaborado con una combinación de distintos cereales y maltas, dependiendo de cada destilería. Por eso pueden tener sabores bastante distintos. También suponen la mayoría de los whiskys que se encuentran en el mercado, ya que son los más asequibles.
- Los blended malt scotch están elaborados con una mezcla de distintas cebadas malteadas.
- Los single malt scotch están hechos con un solo tipo de cebada malteada. Es el favorito de los auténticos amantes de esta bebida, pues permite apreciar el sabor de cada tipo de cebada malteada, con todos sus matices. Además, solo lo puede elaborar una sola destilería.
- Por otra parte, el single grain está compuesto por distintos tipos de cebada, pero lo elabora una misma destilería, algo que se contradice un poco con su nombre, pues single grain significa «grano único».
Con independencia de estas distinciones, cualquiera de los cuatro tipos ha de estar siempre destilado en Escocia. Además, para que pueda denominarse scotch, debe haber sido destilado y envejecido en territorio escocés, lo que refuerza su identidad geográfica y normativa.
En Escocia, el proceso de destilación suele realizarse dos veces y, por lo general, se emplea una amplia variedad de alambiques de cobre, herramienta tradicional que influye directamente en el carácter final del destilado. Aunque cada destilería tiene sus propias peculiaridades, estas decisiones técnicas explican buena parte de la diversidad de aromas y matices que ofrece el whisky escocés.
En la sección de bebidas espirituosas y destilados de Supercash encontrarás algunas marcas del mejor whisky escocés, como Glenrothes, criados en barricas de roble envinadas con jerez y hechos con el agua de su propia finca. También de la marca The Macallan, si quieres probar los single malt, y J & B, que elabora Blended malt y Blended Scotch.

Whisky irlandés: suave y avainillado
¿Sabías que el whisky nació realmente en Irlanda? Al menos así lo indican los registros, que lo ubican en la localidad de Bushmills, en el año 1608, aunque al parecer ya existían bebidas similares antes. De hecho, algunos historiadores sitúan sus orígenes incluso antes, cuando monjes irlandeses ya destilaban bebidas en el siglo XII. Alcanzó su máximo apogeo hacia el año 1600 y, aunque durante siglos gozó de enorme popularidad, con el tiempo parte de ese protagonismo fue reemplazado por el auge del whisky escocés.
El mejor whisky irlandés se elabora destilándolo en unos alambiques de un tipo llamado pot. También los ingredientes son distintos (cebada malteada y sin maltear). Además, se añaden otros ingredientes, como maíz, trigo, avena o centeno, logrando así los distintos sabores. Finalmente, se deja envejecer en barricas de jerez especialmente diseñadas para ello, consiguiendo así finos matices en el resultado. También su color es más nítido que el del whisky escocés.
A diferencia del escocés, el whisky irlandés suele elaborarse combinando cebada malteada y sin maltear, lo que contribuye a su perfil más ligero y fresco. Además, al secarse tradicionalmente en hornos cerrados, no adquiere el característico aroma ahumado que aporta la turba en Escocia.
Además, este whisky se destila tres veces, mientras que el escocés solo dos. Eso también otorga al whisky irlandés más suavidad. Y es que los escoceses utilizan turba en el proceso de malteado, lo que da más fuerza al sabor de su whisky.
Aunque la triple destilación es habitual en Irlanda, conviene tener en cuenta que pueden existir variaciones según la destilería, ya que cada productor mantiene sus propias técnicas y preferencias. Estas pequeñas diferencias en el proceso pueden traducirse en grandes variaciones en el resultado final.

Entonces, ¿cuál es mejor?
Los dos comparten que están madurados en barricas de roble durante 2 o 3 años. Para muchos, en teoría, el whisky irlandés debería ser mejor. Y es que su triple destilación hace que sea más puro, aunque también más alcohólico. Pero el whisky escocés cuenta con un aroma ahumado inimitable. Esto se debe gracias a estar secado en hornos abiertos y cocinado con turba.
En ambos casos, el proceso de envejecimiento es esencial para crear un buen sabor, ya que el fuerte perfil alcohólico inicial se suaviza con el paso del tiempo. Además, la barrica aporta notas amaderadas, especiadas y, en algunos casos, afrutadas o avainilladas. Aunque el tiempo mínimo de maduración suele situarse en torno a los 3 años, muchos productores optan por periodos mucho más largos. Así se logra una mayor complejidad.
El whisky escocés, elaborado tradicionalmente con cebada malteada, suele presentar un sabor más robusto y profundo. El whisky irlandés, por su parte, destaca por su carácter suave, ligeramente frutal y con toques de vainilla. Esto lo convierte en una opción muy versátil para mezclas y preparaciones.
En definitiva, no hay uno mejor que otro: todo dependerá de los gustos y preferencias de quien lo disfrute. La mejor manera de descubrir las diferencias es probando distintos estilos y comparando sus matices. Aunque comparten más similitudes de las que parece a primera vista, en el mundo del whisky los pequeños detalles marcan grandes diferencias.
